7º S.O.S. (17 de julio de 2012)

 

           Yo soy una histriónica espiritual que cree solo en la justicia del tiempo y es que todos acabaremos igual, siendo polvo. Deberíamos de ser más humanos si nadie nos puede garantizar la vida y la felicidad. La ejecución de aquella mujer fue como un aldabonazo que me hace ver la indefensión que tenemos las mujeres en el mundo. Son terribles las tragedias que provocamos contra nosotros mismos y contra los más indefensos, somos despiadados depredadores. Uno de los libros que auto editaré a finales de año, lo he titulado: Mujeres. Nosotras, Ellas y las Otras. En él, hago una reflexión de hasta dónde hemos llegado las mujeres. La segunda parte de este SOS, es un recordatorio de mi perro Bruno. En España como diría mi perro,”vamos a la deriva sin bisos de cambio educacional”. Después de ver la ejecución de aquella mujer, vivimos otro espectáculo tercermundista. Cinco hombres a caballo que se creen personas solo por el poder que tienen de destrucción, persiguieron sin tregua a un jabalí hasta alcanzarlo atravesándolo con una lanza. Nuestro país no tiene remedio si no cambiamos las pautas violentas endémicas de conquistadores. Ya sabemos de qué pie cojeamos si Francisco Pizarro hombre considerado “prominente” fue uno de los principales exterminadores de los pueblos Incas. Un español analfabeto que legó a la Historia de España una leyenda negra que nos ha perseguido durante 500 años.

No hago más que pedir disculpas por el retraso con mi página web. Tengo motivos para asegurar que mi vida ya no me pertenece. Estoy en una nueva dicotomía en mi existencia terrenal con la llegada a mi casa de dos cachorras: una gata y una perra. A pesar de todo este maremágnum que supone dos cachorros corriendo por la casa, la aventura de escribir no ha quedado relegada. Estoy dándole el último toque a dos libros que en tres meses verán la luz de los escaparates de las librerías. No es de mi pasión de lo que quiero escribir sino de este nuevo 7º S.O.S. que sigue siendo un grito en el desierto que nadie parece escuchar. He visto horrorizada el asesinato de una mujer en un país árabe. Su asesino le descerrajó no sé cuantos tiros delante de una muchedumbre que no osó moverse para defenderla.