6º S.O.S. (27 Mayo 2012)

 

            Tenéis que perdonarme por el abandono que he hecho de mi página Web, la razón ha sido la falta de salud y aunque no estoy bien del todo, tengo que recuperar el ritmo habitual en mi vida y dar las gracias a los cientos de personas que han seguido entrando en mi página Web. 

 

           Los animales siguen en desamparo y da igual los SOS que nos lancen, nosotros no los escuchamos. Las batidas a los garranos y a los lobos gallegos siguen adelante; el abandono de perros y gatos va en aumento; la corrupción política que sigue saliendo a la luz es tan apabullante que “acabará” con nuestra economía si la justicia no les obliga a devolver el dinero.

 

           Querido Bruno:

 

Desde dónde quiera que te encuentres quiero que sepas que seguimos sin meditar en el caos en que nos movemos y en que malgastamos nuestras energías. Como siempre ya sabes que a mí, ¡nunca jamás!, nos saldrán cuentas de la vieja. Sabrás que a una anciana de 83 años la policía municipal de Santiago de Compostela la ha multado con la cantidad de 735 €, por darle de comer a dos gatos de su vecina recientemente fallecida. Menos mal que La Asociación de los Amigos de los Animales con la doctora Mª Teresa Jardón como portavoz de este colectivo, demostrará que la normativa municipal que prohíbe alimentar animales en la calle y sanciona con multas de hasta 735 € choca de frente con leyes de rango superior como es la Ley de Protección Animal. Claro que después leo otras noticias tan confusas que mi cerebro no procesa. Ya sabes que mi mente de escritora un tanto lenguaraz, se va por los cerros de Úbeda y cualquier día se despeña por imperativo legal si no la amordazan. He leído que un miembro de la familia real se ha vuelto tan austera que se ha comprado un vestido de 40 €. Lo grave es que también he leído que su marido le regaló una tiara de 30.000 € para que siga la tradición de tiara por reina. Bruno, ya ves, las cuentas de la vieja  siguen sin salirme bien aunque las haga con calculadora.

 

Pidámosle al cielo que las tormentas sean solo políticas, que el tiempo meteorológico se corresponda con la estación del año, para que la Tierra reciba la luz, el frío o el calor adecuado para los distintos lugares del planeta. Como dice mi perro Bruno: no sé por qué me preocupo si parece que todos hemos aceptado este cambio turbio en el comportamiento. En estos momentos todo es anormal, delictivo, confuso… que no lo entiende ni Dios, ni su Santa Madre.