11º S.O.S. (13 Febrero 2016)

Mi S.O.S., es para los millones de emigrantes en tantos lugares del mundo que sin miedo a lo que les pueda pasar, cogen lo que más quieren que son su hijos y abandonan sus países, sus casas, sus vivencias, recuerdos y huyen de la guerra y del hambre, tratando de llegar por cualquier medio a Europa, el continente soñado. A veces, la mala suerte los acompaña y muchos de ellos han encontrado la muerte en el Mar Mediterráneo. Nadie sabe con exactitud cuántos miles de emigrantes murieron ahogados en estos años, mientras que a nosotros lo único que nos preocupa de los Mares es que podamos bañarnos en la playa.

He sido emigrante y soy una hija del Mar porque mi padre era marinero. Cuando era niña, el Mar era para mí una preocupación constante y aún lo sigue siendo. Él era el dueño de la vida de mi padre y la despensa de la que vivíamos tantas personas. Los hombres, ya no respetamos ni el Mar ni la Tierra ni las criaturas a las que no hemos creado. Nosotros vivimos al pairo de todo lo malo que hacemos a nuestra casa, que es la Tierra, también descuidando la fuente de la vida que es el Mar y eso nos pasará factura.

He leído mis 10 anteriores S. O. S. y me avergüenzo de mi condición de ser humano, por todo lo que permitimos quienes nos consideramos personas, siendo peor que los animales. Somos reincidentes en el abandono de nuestras obligaciones para con el Medio Ambiente que lo componen todos los elementos: abióticos (energía solar, suelo, agua y aire) y los bióticos: (elementos vivos de la biosfera de la Tierra que van desde los hombres, a la majestuosa y extraordinaria ballena, a mi perro, a las laboriosas hormigas, a la más insignificante y maravillosa hierba que crece perpetuamente, hasta la exuberante selva tropical de Brasil y mis insignificantes plantas).

Pues bien, desde el año 2012 que es cuando abro esta página Web, todo sigue igual… Nooo, miento, todo es mucho peor para la Tierra, para el Mar, para los galgos (los siguen ahorcando) para los Garranos, los ponis salvajes de Galicia, para los montes con incendios provocados mientras los políticos de izquierdas y derechas se “pelean” por los sillones, para el toro de la Vega acribillado por 50 lanzas en manos de personas con instintos más violentos que los propios toros, para los perros y gatos abandonados y muertos de hambre, para las palomas gaseadas en las grandes ciudades, como los judíos en Auschwitz… somos una sociedad que maltrata a los animales, a la Tierra y al Mar sin inmutarse, porque no existen leyes que los defiendan.

En nuestro país la Casa Real, la Conferencia Episcopal, el Tribunal Constitucional, el poder Político, el poder Judicial, el poder Legislativo, el instituto Cervantes, la academia de cine… en fin, todos los organismos públicos y privados habidos y por haber, siguen sin enterarse y sin inmutarse, cuando a los españoles nos califica el informe Pisa de no tener comprensión en la lectura ni en las matemáticas. Es evidente que nos faltan otras cualidades de las que no se habla, porque ahora que en los colegios, se acosa a los niños y sigue habiendo millones de parados en todas las comunidades y sigue adelante la violencia contra las mujeres cometida por quienes deberían protegerlas. Mientras que la corrupción, el amiguismo, la prevaricación, ponen de manifiesto que cada día somos más un país diferente y con muchas carencias morales.

Con la Constitución en la mano y su artículo 45, he denunciado en la Fiscalía de Medio Ambiente el estado calamitoso del Campus Vida de Excelencia Internacional de la Universidad de Santiago de Compostela y a los animales abandonados (doy de comer a 30/40 gatos con mi dinero y mi tiempo) y como el artículo 45 de la Constitución no tiene potestad ni leyes que lo refrenden, mi denuncia ha sido archivada. Claro que mientras sigamos exigiendo y con la verdad por delante y podamos demostrar lo que está mal. Esperamos que se haga justicia.