1º S.O.S. (7 Marzo 2012)

 

Tendré, que dinamitar los postulados de mi página Web. He sufrido una conmoción tremenda al ver en la televisión a una de las responsables de la “Sociedad Protectora” de animales de Santiago de Compostela, con uno de los perros abandonados, flaco y probablemente asustado repitiendo dos veces: “no crean las mentiras que se dicen por ahí y bla, bla, bla… Comprendí que nos estaba haciendo un lavado de cerebro. Me dio un vuelco el corazón. En mi libro Bruno, mi perro describe lo que está ocurriendo con los animales, las plantas, la Tierra, el Mar, el Cielo… y desde esta página, tengo que seguir sus postulados y defenderlos aunque me cueste un disgusto. No me queda más remedio que por justicia y coherencia con Bruno tener que investigar y averiguar ¿qué pasa con los animales en Santiago de Compostela?

Si mi libro Bruno fuese político, daría mi opinión de los que me parece que ocurre en España con los políticos. Solo diré, que es verdaderamente alarmante el que permitamos que los que ostentan el poder cometan tantas irregularidades. Lo que voy a escribir tiene que ser coherente con las críticas de Bruno hacia los crueles dueños de animales si seguimos maltratándolos y abandonándolos. No sé quienes somos peores, si los que abandonamos a “nuestros” animales o los que “viven” de ellos. Las “protectoras” no se preocupan de defenderlos, ni de que existen normas que castiguen los desmanes de los “dueños”, no existe un censo de los animales, ni normas obligatorias para que se puedan encontrar a los desalmados que compran un perro y después lo abandonan sin ponerle el microchip, ni sistemas de acercamiento abiertos entre los amantes de los animales y las protectoras. Todo lo que se politiza es delictivo y en este caso las “protectoras” son la inyección letal que exterminan a los animales. En un mundo de “hombres” con un comportamiento terrorífico hacia los mismos hombres, animales y plantas, nadie obliga a los “dueños” a cuidar a “sus” animales ni nadie vigila a los vigilantes “guardianes” que pomposamente llamamos “protectores”. En cuanto a estos “protectores” solo se interesan por los animales si hay dinero por medio.

Empezaré por decir que soy una ignorante que he cuidado “mis” animales hasta el último momento de su vida, sacrificando alguna de mis pasiones por ellos. He contribuido con una cuota para la protección animal, cuando descubro lo  beneficioso que es para mi espíritu, tener un perro. Después de poner dinero extra en dos ocasiones para enviar perros abandonados a Alemania desde Santiago de Compostela, dejo de pagarla. El motivo, fue saber que los perros fueron acompañados en ese viaje de placer por sus “protectores”. Supe entonces de los intereses creados y las decisiones terribles que existían y siguen existiendo. Redadas y ejecuciones sumarísimas de animales tipo Auschwitz sin que les ocurriera nada a los “dueños” ni a los “protectores” de estos lugares de terror en las que “viven” los animales a los que con eufemismo denominamos “refugios”. La incompetencia y la avaricia de los que viven, trabajan “protegen” a los animales es fácil de entender. Solo existen intereses económicos, tejemanejes por conseguir subvenciones de los ayuntamientos, con el agravante de ignorancia de políticos, técnicos, “cooperantes” veterinarios…que no saben qué hacer para proteger a los otros dueños de la Tierra de sus “dueños” ni de sus “protectores y ejecutores.

Tienes razón Bruno; somos un país de maltrato y asesinatos permanentes. No existen normas de protección solo intereses por dinero. Los toros martirizados; los galgos ahorcados; los perros y los gatos ejecutados; los linces atropellados por los coches; las garzas tiroteadas confundidas con  perdices; los lobos, los zorros, los jabalíes arrojados de sus hábitats… mientras la ralea de impresentables demagogos “dueños” y “vigilantes” campean y viven a sus anchas en España. Somos la peor especie peor hasta que la justicia del tiempo (en este caso meteorológico) nos ponga en nuestro sitio y suframos todos sin excepción las consecuencias de nuestros desmanes.

 Me da la impresión que voy a sufrir otra catarsis cuando me entere de cómo se subvencionan los refugios actuales; con que sistema se elige el personal de estos “estamentos”; que intereses creados hay detrás de estos trabajos; quién decide el sacrificio de los animales; quién “vigila” a los “vigilantes” de manos “ejecutoras”. Como les permitimos que se denominen “Sociedades Protectoras” a los que no se implican en la protección de los animales, no persiguen a los infractores que los perjudican y para mayor deshonor los ejecutan con las mañas aprendidas de los más ignominiosos, esos que ejecutaban a inocentes por raza y religión. Viendo a una veterinaria tratando de defenderse diciéndonos que no nos creamos las mentiras, me dieron ganas de darle una patada a mi propio televisor. Las mentiras son el pan nuestro de cada día y las de ustedes como solo perjudican a los animales, no les preocupan a nadie. Definitivamente, no hay nada más alarmante que saber que nadie controla a estos “vigilantes guardianes” que han encontrado en la “protección“ exterminando a inocentes, un lucrativo trabajo.

Mi página Web empieza hoy de nuevo con otros postulados Con la ayuda del recuerdo de “mi” perro Bruno, prometo que llegaré hasta el final del por qué de aquella entrevista. Si no puedo seguir adelante porque alguien quiere acallar la voz de los más inocentes, ya veremos que hago. Seguramente, detrás hay una movida terrorífica para los animales e interesada para los que viven de ser los “protectores”. Ojalá que caigan con todo su poder de una maldita vez los “buenos”, de los malos tendremos que aprender a protegernos.

No duermo demasiado y en uno de esos momentos de insomnio me ha dado por pensar que es imposible que las  600 personas que han entrado en mi página Web hayan leído el relato de La  sangre de la Tierra o el capítulo de BrunoPangea. Milan Kundera. Este pensamiento, se fundamentó en que le pregunté a una amiga mía si le había gustado el relato de La Tierra cuando me dijo que había entrado en mi página Web. Me sorprendí cuando me respondió que no lo había leído, porque era demasiado largo. O sea, que entró en la página Web y solo la miró no la leyó. Lo entendí perfectamente, tendría que haberle dedicado por lo menos diez minutos y el tiempo es oro.

Yo creo que el exceso de información es negativo. En estos momentos todo lo que nos cuentan los que mangonean el mundo y la información de la realidad que nos rodea es mentira aunque a priori no nos lo parezca Tengo que remodelar los textos o eliminarlos o hacerlos más cortos para que el que entre en mi pagina Web, lea por lo menos lo que escribo en una pestaña.

De todos modos gracias por estar ahí. Y espero que los que leáis mi libroBruno, no os defraude.

 

El jueves 23 de febrero fue la presentación del libro Obras breves de imaxinación en el que fui finalista. Un texto de relatos en gallego que fueron premiados por la Asociación de Mulleres Progresistas de Vigo, mi ciudad natal.

Mi viaje en tren fue un recordatorio de las preocupaciones de Bruno por lo que hacemos contra nosotros mismos a través del maltrato hacia la naturaleza. Desde la ventanilla pude comprobar que la Galicia verde ya no existe, el Mar  transparente tampoco y si vi, mucha mierda en consonancia con el mayor problema que tienen los países “ricos”: los residuos urbanos y los enemigos de la naturaleza son tantos que nos llevarán al caos. Voy a omitir la tragedia que suponen los incendios de nuestra Tierra, para las camadas de animales recién nacidos, para los que se encuentran en periodo de hibernación y el derroche de dinero para apagar incendios que a otros favorece en perjuicio de esa Galicia verde que no volverá jamás. Bruno seguirá adelante con su libro, mientras, en la Consellería de Medio Ambiente nadie sabe cómo combatir la ARMILLARIA MELLEA,ni lo que pasa con la contaminación de las rías…. Por no saber, no saben ni lo que harán con la Ciudad de la Cultura hasta que le caiga un rayo encima y la dinamite como hice yo con “mi” página Web. Como diría mi perro Bruno habría que exterminar a todos estos incompetentes con dolor, como hicieron los seres superiores con los pollitos  recién nacidos por desconfiar si estaban infestados con la gripe aviar y no saber cómo curarlos.

Se acabó la literatura y el mirar por la ventanilla del tren con semejante abandono de nuestro paisaje. No creo que ninguno de los inútiles que mandan y “protegen” a los animales lean mi libro de Bruno. Vayamos a la realidad, exijamos ver las cuentas de lo que hacen con nuestro dinero, desde el primero en importancia al último de la fila que soy yo. Mientras no nos sublevemos contra los enemigos de la Tierra de la vida, de los animales y de las plantas estaremos en peligro inminente como los pollitos, los patos salvajes, los pezqueñines, las plantas transgénicas…….

 Menos mal que me gustó muchísimo la Biblioteca Pública, del Centro de Documentación y Recursos Feministas en la que se presentó el libro. Está en la en la calle Joaquín Yánez nº 6 en el entorno de la Puerta del Sol pasando por debajo del arco de la Plaza de la Princesa. Subiendo las escaleras me vino a la memoria el laberinto de los libros de la novela El nombre de la rosa de Umberto Eco. Desde el segundo piso mirando hacia el fondo de aquel entorno mágico como es una biblioteca, había bastantes personas leyendo en un tiempo en que la lectura, uno de los mayores placeres está abandonada de la mano de Dios.

Ese premio significó la ventana que se abre cuando ya parecía que todas las puertas de la literatura estaban cerradas para mí. El que seis escritoras leyéramos un párrafo de nuestros respectivos relatos, en la presentación de ese libro, en ese lugar mágico, fue algo maravilloso.